lunes, 27 de agosto de 2012

Sin Banderas para los asesinos

Por Germán Gerbo Feld

 Van cuatro fechas de la liga doméstica de primera división en donde se le ha quitado el color a los estadios en Capital Federal. Al parecer esta medida adoptada por la ministra de seguridad Nilda Garré combatirá la violencia en el fútbol de manera que se erradiquen las barra bravas causantes de tantas muertes y en especial sus elementos de ejecución letal, hablamos de los tirantes, telones y trapos.

 Está claro que desde los inicios y por la naturaleza de los hechos, el homo sapiens sapiens concurría a los estadios elegantemente vestidos de galera y bastón, cargando en sus espaldas pesados bolsos donde llevaban todo el cotillón para hacer del sobrio hormigón, un jolgorio de fin de semana. Es de esta manera que con la evolución del hombre se traen aparejadas otras cuestiones, y me refiero a las herramientas de uso cotidiano. Como una cuchara se creó para tomar la sopa, el encendedor para prender fuego, un trapo claramente se hizo para ahorcar al rival, ¡no lo dude lector! No hace falta que el más perspicaz e investigador Lanata se lo diga, Nilda lo tenía fríamente estudiado y sabido de antemano.

 Estos asesinos vestidos con los colores de un equipo de fútbol no son ni más ni menos que los Aníbal Lecter del tablón, ya desde hace años que vienen tramando una masacre en cadena ahorcando hinchas ajenos y porque no propios con los famosos “tirantes”, ¿o acaso nunca nos dimos cuenta después de tantos años de observar las tiras coloridas que en algún momento estos inadaptados las iban a utilizar con tales fines? Imagínense la situación que se podría haber producido si estos innombrables seguían con este tipo de elementos, hubiesen comenzado a hacer lazos estilo cowboys norteamericanos para cazar hinchas de la tribuna alta a la baja durante el partido. Usted que está del otro lado intente idealizar la situación de ir con su hijo a la cancha, estar junto al ser más preciado que tiene viendo el encuentro del equipo de sus amores y que de repente gire su cuerpo para festejar junto a este un gol y termine abrazando un pedazo de aire, sabiendo que la criatura de Dios fue raptada por un grupo de primates sedientos de sangre, que harán una fogata y lo quemarán en la hoguera.

 Ni hablar de lo que sucede con los “telones” o banderas que cubren la tribuna de manera absoluta. Con estos se estaba articulando el magnicidio más grande de la historia de la humanidad, por algo era una urgencia quitarlos de las canchas.

 Teniendo en cuenta el auge de las tecnologías y la reciente reapertura de la feria Tecnópolis, los criminales de todos los fines de semana estaban congeniando un plan maléfico con los científicos de dicho evento a escondidas del gobierno nacional para aplicarle a estas banderolas gigantes un poder técnicamente mortal de succión, aplastamiento io secuestro. Lo que se buscaba hacer era que al desplegar estas maravillas tecnológicas a lo largo de las tribunas, envolverían a la gente de tal manera que queden adentro de un globo gigante que poco a poco se vaya encogiendo, y del otro lado usted pensará lo mismo, de por sí sabe lo apretado que se vive este fútbol tan amoroso y pasional, por lo tanto seria un plus de presión insoportable para los que queden adentro y de esta manera el grupo accionador del letal instrumento puede decidir, si llevarse ese globo a un descampado y hacer con los indefensos hinchas lo que se les dé la gana, o si simplemente triturarles los huesos ejerciendo más y más presión.

 Y como último punto de análisis aparecen las simples banderas, que decir de ellas. Con el grado de militarización en el que vive la sociedad, el fútbol no se iba a quedar exento. Si se viven momentos tales de inseguridad que nos llevan a estar armados hasta para comprar un paquete de queso rallado en el almacén, era imposible no pensar en que estos sátrapas harían de este colorido utensilio un arma de defensa personal, confexionando tales banderas como si fuesen trapos de rejilla utilizados para azotar con fuerza a cualquier amenaza que representase ataque exterior o conmoción interna, para esos no pensantes es un requisito inmediato generar el caos de tan brutal manera.

 Y quisiera dedicarle un par de palabras a usted Cristina, que tanto nos ha mentido con sus añoranzas de un fútbol en paz con su compañero Julito, quiero que sepa que el pueblo argentino sabe muy bien el porqué de estas decisiones y el porqué de sus palabras al respecto de este tema, y sabe muy bien que esos scaners de huella digital fueron un plan para encubrir el chanchullo entre los ingenieros científicos de Tecnópolis y las barras que se juntaron bajo la ONG “Hinchadas Unidas Argentinas” para negociar semejante implementación tecnológica.

 ¡Que no se le mienta más al pueblo y se diga la verdad sobre las banderas!

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